La imagen sabemos que fue
vendida por el Párroco de Mallén, sobre los 50 (1950), y que nosotros que
sepamos no hay ninguna fotografía, si que se comenta que era una virgen
milagrosa, pero muy poco más. Lo escrito por Francisco de Córdoba, en su libro Manlia Y Mallén, a finales del s. XIX sobre el tema es:
Muy poco tiempo después de
María escogió para Sí el mismo Monte‑dorado, en donde siglos antes se había
alzado hermosa la ciudad de Manlia: Pues no quería tan celestial Señora que
olvidásemos el sitio en donde por primera vez se nos había predicado el Evangelio
y en donde el cristianismo hizo en Mallén sus primeros prosélitos.
María, la más humilde de las criaturas, tampoco quiso manifestarse a los ricos
y poderosos, sino que escogió para su aparición a una humilde pastorcilla.
Según la tradición, esta dichosa niña sale un día, como de costumbre, con su
rebaño, y al llegar al monte, queda asombrada al ver radiante de hermosura la
milagrosa imagen de
Toda alborozada, vuelve al pueblo presurosa a darle parte de tan grato suceso,
y Mallén entero sale a presenciar la maravilla. Los sacerdotes quieren al
momento tomar en sus brazos la sagrada imagen para traerla a la villa; pero es
voluntad de
Algún tiempo
después la capilla estaba hecha y en ella colocada la sagrada imagen, la que desde
un principio se veneró con el
título de Nuestra Señora de Torrellas, quizá por haber venido de dicho pueblo.
Como la devoción de Mallén por esta sagrada imagen aumentaba más y más cada
día, muy pronto hubo que aumentar también la iglesia y poner en ella ermitaño
y capellán para que nunca cesase el culto de
No contentos aún con esto, los de Mallén establecieron una cofradía bajo su
advocación, la cual duró hasta el siglo XVII en que se fundó el convento de Franciscanos
y del cual nos ocuparemos más
adelante.
Aún más: muchísimas personas dejaban al morir parte de sus haciendas a
Habiendo quedado: sin casa
Se la invoca como poderosa abogada en muchas enfermedades, y especialmente en
las de los niños, con muchos de los cuales ha demostrado las maravillas de su
poder .
La
celestial Señora, que durante muchos siglos ha sido para Mallén lo que
Ningún culto, ninguna fiesta, ninguna misa; ni un solo cirio se ve
encendido nunca en su honor, ni aun en el día de
Ojalá
que este pobre recuerdo halle eco en los corazones de todas las madres
cristianas que quieran preservar de peligros a sus tiernos hijos, y
especialmente de aquellas que de niñas le dieron aún culto en su iglesia del
convento; para que volviendo otra vez a su devoción, no añadamos el negro
borrón de la ingratitud, a la atroz injuria que este siglo, la infirió,
sacándola del sitio por ella elegido y destruyendo su iglesia.
Francisco Javier Cordoba y Franco |